Nunca olvidaré esa noche en la que mis ojos de lágrimas se llenaron, me abrazaste, y con toda tu ternura me protegiste. Podía decir que era una persona afortunada al tenerte conmigo, que fueras tú la persona que mi llanto consolaba.
Mi cabeza siempre tiene atado a mi corazón... En una lucha que nunca termina...
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