Yo no necesito ser rica para ser afortunada, tampoco equivocarme para saber lo que está bien o lo que está mal, tampoco quemarme para saber lo que quema o no, ni gritar para darme cuenta que después me dolerá la garganta, necesito tener conciencia, saber lo que hago, confiar en mí, y si me equivoco tengo toda una vida llena de sorpresas, sonrisas, llantos y lamentos para darme cuenta, y rectificar es de sabios. Ver que poco a poco puedes ir superándote, logrando tus metas poco a poco, lo importante es no tirar la toalla.










